Más allá del bodegón: la comida gourmet llega a los barrios

Más allá del bodegón: la comida gourmet llega a los barrios

El bistró apuesta a los tonos vintage, con sifones y botellas en la vidriera, horno de barro, lámparas de hierro iluminadas por velas. Apenas anochece y la mesas en la vereda comienzan a ocuparse. Una pareja mira el menú: ella pide un aperitivo con naranja; él, una cerveza roja. De comer, comienzan con la tortilla de papas de la casa, que trae morrón, cebolla y jamón crudo. Luego, vendrán unos deliciosos ravioles de cordero con una panera de cuero, como dicen sus cartas de restaurantes. La escena podría repetirse en decenas de restaurantes de Palermo, sin llamar la atención.

Pero todo esto ocurre lejos de los polos gastronómicos, en una tranquila ochava de Caballito, algo impensado hace apenas tres años. El lugar se llama Planes y fue pionero en abrir en estas manzanas de casas bajas y árboles frondosos, con una propuesta contemporánea, tanto por cocina como por estética. «Vivimos en Caballito hace nueve años y, cuando llegamos, no había ninguna opción donde comer cerca, salvo empanadas o pizza. Ahora está Planes, también la cervecería El Fermentador y acaba de abrir otro lugar lindo muy cerquita. Y me alegra mucho, me permite divertirme cerca de casa, un día de la semana, sin tener que planificar tanto», dice María Paz Palmieri, psicóloga y madre de dos chicos que van a una primaria a unas cuadras de distancia.

El caso es un buen ejemplo de una silenciosa revolución gastronómica que se viene desarrollando como excepción desde hace ya un tiempo, y que en 2016 ganó velocidad para convertirse en norma. Hoy, más allá de los polos gastronómicos usuales (Palermo, pero también Recoleta, Cañitas, Puerto Madero), cada vez más emprendedores eligen la tranquilidad de los barrios para abrir restaurantes, cafeterías y delis que se alejan de la tradición con una mirada joven y moderna, y que incluye brunchs contundentes, productos orgánicos, cervezas artesanales y lugares de diseño.Rayuela, un café y restaurante en el corazón de Agronomía

«Era una demanda que existía. Por acá había sólo pizzas o parrilla. Si recorrés diez cuadras a la redonda, vas a encontrar 30 deliveries de empanadas», razona Cristian Merino, socio de Planes. «Quisimos darle una propuesta distinta al barrio. Nosotros crecimos en estas calles y, sin venir del rubro gastronómico, pensamos que por acá era más fácil abrir algo, que había menos competencia. La zona es muy tranquila, pero que tiene buen poder adquisitivo y está rodeada de cinco colegios», explica.

Y tanto fue el éxito, que pronto estarán abriendo Eddie, un segundo local, en este caso apostando a una gastronomía moderna, sobre la cercana Av. Honorio Pueyrredón.

El ejemplo no sólo se replica en muchos otros barrios de la ciudad, sino que además está generando sus propios polos gastronómicos que, a diferencia de los de Palermo o Cañitas, atienden principalmente a vecinos, sin turismo de otros barrios de la ciudad.

Esto sucede en la avenida Pedro Goyena (también Caballito), donde en unas pocas cuadras abrieron heladerías como Rapa Nui y Lucciano’s, parrillas modernas como Fiera, cervecerías como Antares y Cervelar, cadenas como Almacén de Pizza y Sushi Club, entre muchos otros. O en Villa Devoto, en las manzanas ubicadas entre Plaza Arenales y la estación de tren, donde cada vez hay más propuestas novedosas. Allí, la punta de lanza fue Alicia, imponente restaurante abierto hace tres años, con una arquitectura moderna, traducida en distintos espacios y texturas que deambulan entre la madera, el vidrio y el cemento, lo que le valió ser nominada para los premios de diseño que otorga la prestigiosa revista Wallpaper. Lleno siempre, Alicia rompió con todos los preconceptos que tenía Villa Devoto respecto de su propia gastronomía.

«Fue una apertura casi caprichosa, idea ciento por ciento de la propia Alicia de Luca, una señora que ama su barrio y que quería tener un restaurante así», confiesan desde este lugar. «Los polos gastronómicos usuales tienen hoy una sobreoferta de propuestas y eso hace que haya emprendedores con las antenas paradas buscando otras alternativas. Hoy preferís ir a lugares donde podés estacionar fácil, sin trapitos por todos lados, sin arriesgarte a no encontrar mesa en el restaurante que elijas. Además, hay que ser sinceros: si bien en Palermo están tal vez los 10 mejores restaurantes de la ciudad, también hay otros 1500 que no cumplen con las expectativas que generan. Y los barrios empiezan a ofrecerte el mismo tipo de producto, con calidad y sin obligarte a que te metas en pleno quilombo. Los polos ya no son novedad, perdieron el efecto sorpresa», aseguran. Y demuestran estas palabras con platos que tranquilamente podrían ser parte del menú de moda en un exitoso restó palermitano, como las mollejas en reducción de aceto, con berenjenas asadas, fondue de tomate y provoleta de cabra o un risotto de mar con chipirones, mejillones y vieiras, y perfume de pomelo y cilantro.

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